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Cuaresma 2024: un tiempo de conexión y perdón

Imagen decorativa de una cruz de madera sobre una hoja de palma, con un lazo violeta

Queridos hermanos y hermanas:

Un nuevo ciclo de Cuaresma se abre ante nosotros, un tiempo litúrgico de profundo significado que nos invita a la reflexión y transformación interior.

La Cuaresma inicia hoy con el Miércoles de Ceniza, momento en el que recibimos la imposición de las cenizas, un símbolo de la fugacidad de la vida terrenal y la promesa de la resurrección.

La frase: «Conviértete y cree en el Evangelio», nos recuerda nuestra condición mortal y la necesidad de un cambio interior para vivir de acuerdo a la voluntad de Dios.

La finalidad de la cuaresma es prepararnos espiritualmente para recibir a nuestro creador y rememorar los sacrificios que tuvo que hacer Jesús para librarnos de los pecados. En cada uno de estos días hagamos la tarea de reflexionar sobre la travesía de Jesús en el desierto e iniciemos nuestro propio viaje de autoevaluación y transformación.

En este 2024, los cinco domingos que nos guiarán en este recorrido son: 18 y 25 de febrero, y 3, 10 y 17 de marzo.

La oración, el ayuno y la limosna son las tres actitudes clave que la Iglesia nos propone durante este tiempo. La oración nos ayuda a fortalecer nuestra relación con Dios, el ayuno nos permite dominar nuestras pasiones y la limosna nos abre al servicio y la compasión hacia los demás.

Este periodo es un tiempo para reconciliarnos con Dios, con nosotros mismos y con nuestros hermanos. Un tiempo para pedir perdón y perdonar, para reformar nuestros corazones y renovarnos por dentro.

Unámonos en oración como comunidad durante este tiempo de gracia, analicemos nuestro comportamiento y busquemos la guía y el consuelo de la Virgen de Luján