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Celebramos el nacimiento del niño Jesús

Queridos hermanos y hermanas en la fe.

Hoy, 25 de diciembre, nos congregamos con alegría junto a nuestros seres queridos para celebrar la natividad de Jesucristo. Un momento de profundo significado y reflexión.

Al rememorar el instante en que la luz divina se manifestó en un pesebre en Belén, somos llamados a sumergirnos en la magnitud de este evento trascendental. El Hijo de Dios se hizo hombre, y la esperanza resplandeció de una manera que tocó la esencia misma de la humanidad.

“Mas el ángel les dijo: No temáis, porque he aquí, os traigo buenas nuevas de gran gozo que serán para todo el pueblo, porque os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es Cristo el Señor.”

Lucas 2:10-11

La vida de Jesús, desde su nacimiento humilde hasta su sacrificio redentor en la cruz, actúa como guía del caminar espiritual. Su amor incondicional, su compasión y sus enseñanzas nos sirven de ejemplo, inspirándonos a vivir en armonía con los principios eternos de nuestra fe.

En un mundo plagado de ruido y distracciones, el nacimiento de Jesús en un sencillo establo nos recuerda que la grandeza de Dios se manifiesta en los lugares más inesperados, resplandeciendo en donde se mire.

Antes de llegar a este día especial, como comunidad cristiana, transitamos el periodo de Adviento. Durante las cuatro semanas previas a la Navidad, aguardamos con expectación la llegada de El Salvador. Cada vela encendida en la Corona de Adviento simboliza la creciente luz de la esperanza, la paz que trasciende toda comprensión, la alegría que emana del amor divino y, finalmente, el amor encarnado en el mismo Jesucristo.

Creemos firmemente en el lazo espiritual que nos une como fieles. La presencia de Jesús entre nosotros fortalece esta conexión, siendo su nacimiento el puente divino que ha establecido una comunión única entre el cielo y la tierra.

En esta celebración, que el ejemplo de Jesús nos inspire a buscar la justicia, a cultivar el amor y a trabajar incansablemente por la paz. 

Renovemos nuestro compromiso con los valores cristianos, compartiendo la inmensa alegría de las santas escrituras y llevando la luz de Cristo a todos aquellos que la necesitan.

“¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque vimos su estrella en el oriente y hemos venido a adorarle.”

Mateo 2:2